Pero ¿qué ocurre con los juguetes de las niñas?

admin/ Noviembre 15, 2016/ Sociedad/ 1 comments

¿Pero qué ocurre con los juguetes de las niñas?

Se acerca la víspera de las Fiestas Navideñas y todos estamos pensando en realizar las compras, incluso  estoy segura de que muchas de vosotras ya tenéis encargados los Reyes Magos o los regalos de Papa Noel pero ¿os habéis dado cuenta de que es lo que ocurre con los juguetes de las niñas?. Al final de este post os enseñaré lo que a muchas de vosotras se os ha pasado desapercibido.

El año pasado mi pequeña ya pudo “disfrutar” de las Navidades pero aún era demasiado pequeña para darse cuenta de nada porque sólo tenía 7 meses.

Mi pareja y yo somos de la convicción de que no es necesario llenar tu salón de juguetes para que tu hij@ sea feliz ya que intentamos inculcar los valores del consumismo, tan presentes en nuestra sociedad, lo menos posible. Y es que si os paráis a pensar o a escuchar un poco por “encima” a la sociedad os daréis cuenta de que enseguida sale a la luz la frase “como le vas a comprar sólo eso pobrecit@”. La verdad es que estamos muy “bien enseñados” y somos “muy obedientes” con lo que nos mandan subliminarmente, casi sin darte cuenta, en todo momento y en todos los medios posibles. Por ello el año pasado compramos un par de regalos que ayudaran a nuestra niña a moverse mejor, a interactuar, etc.

Pues bien, hace unos días, buscando un disfraz de calabaza a mi reina íbamos recorriendo los pasillos del establecimiento mirando las dos los juguetes estratégicamente colocados para que no pudieras huir. Bueno, no creo que haga falta explicaros como a medida que avanzábamos los gritos, las pataletas, los lloros sin lágrimas…iban en aumento. ¡Incluso había niños sentados encima de cajas y cajas de juguetes que parecía que se preparaban para escalar el Teide!, un auténtico espectáculo.

Retomando el recorrido por los pasillos, me encantaba ver como mi hija no hacía más que decir “!Ala, ala, ala!” cada vez que veía un peluche. Yo iba sonriendo como una madre embobada hasta que llegamos a una sección, LA DE NIÑAS, en la que mi cerebro comenzó a chisporrotear al mismo tiempo que, sin darme cuenta, iba diciendo “Pero ¿y niñas-en-cocinaesto?, ¿Y esto  otro?, ¿Perdona?”. Imaginaros la situación…yo indignada y mi hija entusiasmada.

El motivo de mi asombro-enfado-indignación se debe a que me vi rodeada de carritos de bebés en diminuto, perfectamente logrados, muñecos-bebés que hacen lo mismo que mi hija, cocinitas, cubitos para fregar, incluso cunas que se acoplan a las pequeñas camas de nuestros retoños. Y lo más curioso es que todas, todas, todas las fotos eran de niñas, niñas a las que se las enseña a cuidar bebés, a limpiar, a cocinar…vamos, a ser una “buena ama de casa”.

Estaba aluciando como en pleno siglo XXI, donde las mujeres luchamos por la igualdad en todos los aspectos, se siga “enseñando” desde muy pequeñas, incluso con cosas tan aparentemente banales como los juguetes, a ser una “buena mujer de tu casa”.

niñas-con-bebesenorita-pepis-niñasLa expresión “!Pero que asco!” salió a la luz y decidí ir a otro pasillo. Giré y ¿Qué me encuentro?, los disfraces de princesitas, los centros de maquillaje de la Srta. Pepis, un Decora tus uñas… bueno era casi como una película de Stephen King donde el “chan-chan” sonaba cada vez que giraba la cabeza.

Todo estaba acorde con el maravilloso mundo del estereotipo de la “perfecta mujer”: cuida de tu casa, de tus hijos, se una princesita (a las que os recuerdo que siempre salva un príncipe), maquíllate, hazte peinados, ten en perfecto estado tus uñas…que curioso como sin darnos cuenta se sigue transmitiendo este tipo de “valores imprescindibles”.

¿Qué hice?, me fui a la sección de LOS NIÑOS. Camiones, coches, juguetes para construir, bomberos, policías, pilotos, transformers, pistolas, futbolines, e incluso Drones pilotados por los niños y ni rastro de imágenes de niñas. Fue entonces cuando exclamé ¿Pero que pasa con los juguetes de las niñas?. En esta sección se mostraba perfectamente a los niños a saber conducir, a construir, a ser, en definitiva, algo muy diferente a lo que se espera que llegue a ser una niña. Y fue entonces cuando mi hija, apretándome la mano, me dirigió a un juguete para que se lo cogiera. Era el típico juego para construir, con miles de piezas de colores. Si os soy sincera me encantó ver como una niña de sólo un año y poco se decantaba por algo “anormal” o no esperado. Sonreí y se lo bajé de la estantería. Ella siguió diciendo “!Ala, ala! Alucinando por como sonaban las piezas dentro de la caja y los colores.

nino-con-dronFue entonces cuando me dije “Podrán marcar los valores lo que quieran, redirigir una y otra vez los estereotipos que deseen, encasillar la educación que “esta bien vista”, pero yo me niego a seguirlo. Mi hija no recibirá regalos machistas a no ser que ella, por si sola, me lo pida porque ni es mas niña la que juega con un bebe al lado de su cuna ni es mas niño el que decide jugar a conducir un Dron”. Y, si el día de mañana tengo un hijo, volveré a educar de la misma manera que lo hice con mis hijas. Porque no hay nada de malo en que un niño te pida una muñeca para jugar ni en que una niña te pida un camión con bomberos.

La educación es un Universo tan amplio que no debemos dejar que a través de pequeñas fisuras nos inculquen valores con los que no estamos de acuerdo. Por ello os invito amigas a que abráis bien los ojos, que no es necesario que os volváis unas neuróticas con este tema, pero que seáis conscientes de que no hay nada, absolutamente nada que se escape a la publicidad ni a al mundo del consumismo. Abrir los ojos y daros cuenta de cómo todo está más que estudiado y que nada es “por casualidad y sin intención”.

¿Qué opináis vosotras? Os espero con vuestras impresiones al respecto y recuerda que el próximo sábado nos vamos de Shopping con nuevos productos !no faltes a la cita!.

 

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1 Comment

  1. Genial! A menudo siento todo lo que describes. Tengo un hijo de 5 años y una hija de dos y ambos tienen carritos, bebés, superhéroes y coches. A mi hijo le gusta jugar a ser papá, policía, bombero, cocinero… a mi hija le gusta jugar a ser una destrozadora, mamá, lanzadora de coches….Me duele que la sociedad les arrebate esas ganas de hacer lo que realmente les guste. En casa seguirán teniendo su refugio para jugar a ser princesas, piratas, animales o lo que se les pase por la cabeza 🙂

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